Clientes
Siempre encendido
La ficha del cliente con sus datos fiscales, sus emplazamientos y todo lo que le has presupuestado, entregado y facturado. Es el único módulo que no se puede apagar: cualquiera que use el programa necesita buscar un contacto.
Tu catálogo
Se puede apagar
Tus artículos y servicios con su precio, su IVA y su coste, no un catálogo común que alguien decide por ti. Es lo que se convierte en línea de presupuesto, de albarán y de factura sin volver a teclear nada.
Presupuestos y facturas
Se puede apagar
Presupuesto, factura, factura simplificada y rectificativa, numeradas por serie sin saltos ni repeticiones. Cada una sale en PDF y el cálculo de impuestos es el mismo motor que usa la clínica: una base, un tipo, un total que cuadra.
Emplazamientos
Se puede apagar
La obra, el local o la nave donde trabajas, colgando del cliente. Un mismo cliente puede tener varios y cada trabajo sabe en cuál está.
El trabajo en sí: sus líneas de material y mano de obra, su estado y sus adjuntos. Ahí es donde se guardan el boletín, el certificado de instalación o la foto del cuadro terminado, en PDF o imagen, contra el trabajo y no en un correo.
Agenda de técnicos
Se puede apagar
Tus técnicos y sus visitas, con su horario laboral y aviso de solapes. La visita puede ir antes del presupuesto —que es como empieza de verdad casi todo— y engancharse después al trabajo que salga de ella.
Almacén y albaranes
Se puede apagar
Existencias por artículo, con su movimiento de entrada y de salida. Emitir un albarán ES la salida de mercancía: se numera, descuenta del almacén y guarda el conforme de quien recibe. Un distribuidor puede vivir solo con esto.
Nuvi, el asistente
Se puede apagar
Pregúntale por tus clientes, tu catálogo, tus presupuestos o tu almacén. Pídele que dé de alta un cliente, registre un movimiento de almacén o programe una visita: te enseña lo que va a hacer antes de tocar nada, y solo lo hace si se lo confirmas.