Funcionalidades

Ocho módulos.
Enciendes los que uses

Ninguno es un extra que se paga aparte. Lo que decide qué ves es el perfil con el que das de alta la empresa, no el plan que contratas.

Clientes

Siempre encendido

La ficha del cliente con sus datos fiscales, sus emplazamientos y todo lo que le has presupuestado, entregado y facturado. Es el único módulo que no se puede apagar: cualquiera que use el programa necesita buscar un contacto.

Tu catálogo

Se puede apagar

Tus artículos y servicios con su precio, su IVA y su coste, no un catálogo común que alguien decide por ti. Es lo que se convierte en línea de presupuesto, de albarán y de factura sin volver a teclear nada.

Presupuestos y facturas

Se puede apagar

Presupuesto, factura, factura simplificada y rectificativa, numeradas por serie sin saltos ni repeticiones. Cada una sale en PDF y el cálculo de impuestos es el mismo motor que usa la clínica: una base, un tipo, un total que cuadra.

Emplazamientos

Se puede apagar

La obra, el local o la nave donde trabajas, colgando del cliente. Un mismo cliente puede tener varios y cada trabajo sabe en cuál está.

Trabajos

Se puede apagar

El trabajo en sí: sus líneas de material y mano de obra, su estado y sus adjuntos. Ahí es donde se guardan el boletín, el certificado de instalación o la foto del cuadro terminado, en PDF o imagen, contra el trabajo y no en un correo.

Agenda de técnicos

Se puede apagar

Tus técnicos y sus visitas, con su horario laboral y aviso de solapes. La visita puede ir antes del presupuesto —que es como empieza de verdad casi todo— y engancharse después al trabajo que salga de ella.

Almacén y albaranes

Se puede apagar

Existencias por artículo, con su movimiento de entrada y de salida. Emitir un albarán ES la salida de mercancía: se numera, descuenta del almacén y guarda el conforme de quien recibe. Un distribuidor puede vivir solo con esto.

Nuvi, el asistente

Se puede apagar

Pregúntale por tus clientes, tu catálogo, tus presupuestos o tu almacén. Pídele que dé de alta un cliente, registre un movimiento de almacén o programe una visita: te enseña lo que va a hacer antes de tocar nada, y solo lo hace si se lo confirmas.

Cómo encaja

Se teclea una vez y viaja hasta la factura

No son siete programas que se hablan. Es uno, y cada paso arrastra el anterior.

  1. La visita — el técnico va a ver la obra. Puede ir antes de que exista presupuesto, que es como empieza casi todo.
  2. El presupuesto — se monta con tus artículos y tus precios, y sale en PDF numerado por serie.
  3. El trabajo — al aceptarlo, sus líneas son las del trabajo: material y mano de obra, con su estado.
  4. El albarán — al emitirlo, el material sale del almacén de verdad: se numera, descuenta existencias y guarda el conforme de quien recibe.
  5. La factura — sale de lo que se montó, con su serie propia y su cálculo de impuestos.
  6. El certificado — el boletín, el acta o la foto del cuadro se guardan contra el trabajo, no en el correo de alguien.

Permisos

Dos roles, de verdad

No es un aviso ni una pantalla escondida: el técnico no tiene acceso al módulo de ventas.

Administración

Ve y hace todo: precios, presupuestos, facturas, catálogo, almacén y equipo.

Técnico

Clientes, emplazamientos, trabajos, material y su propia agenda. No pone precios ni emite facturas: eso es una decisión de oficina, no de furgoneta.

Sin letra pequeña

Y lo que todavía no hace

Preferimos que lo sepas ahora y no en la demo. Esto es lo que hoy no está, sin fecha inventada.

  • Sin envío por WhatsApp: el presupuesto y el albarán salen en PDF y los mandas tú.
  • Sin firma electrónica con validez legal. El albarán guarda el conforme de la entrega, que es otra cosa.
  • Sin contabilidad ni remesas bancarias: esto llega hasta la factura, no la sustituye a tu gestoría.
  • Sin VeriFactu todavía: la facturación de la plataforma ya lo tiene y esta línea aún no lo emite.

¿Te lo enseñamos con lo tuyo?

Trae un presupuesto de los que haces y lo montamos delante de ti.

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